Madrid y Madrileños
Mesonero Romanos decía que Madrid era una España en miniatura y Gómez de la Serna que era una yuxtaposición de las diferentes Españas que anidaron en la Península. Pero ser de Madrid, consiste muy a menudo en no ser de Madrid, se dice de Madrid que es una ciudad de forasteros porque quizás todos son forasteros en Madrid. Para comenzar este recuerdo de Madrid y sus gentes, algo tan típico como el Rastro, que significa lugar público donde se matan las reses para el pueblo. Comienza en la plaza de Cascorro (Estatua de Eloy Gonzalo) y se extiende por las calles aledañas, siendo su arteria principal Ribera de Curtidores. Desde tiempos remotos es el mercado central donde van a parar utens
ilios, muebles, ropas y cachivaches averiados por el tiempo, castigados por la fortuna o sustraidos por el ingenio a sus legítimos dueños. Antes iban a proveerse las clases más desvalídas, ahora en cambio lo ponen los domingos y va todo el mundo. Antaño las cosas costaban muy poco por ser viejas, ahora cuestan mucho por ser antiguas. Muñoz Seca, autor teatral y con un gran sentido del humor escribió un epitafio a los porteros de su casa cuando fallecieron:
Fue tan grande su bondad, tal su laboriosidad
y la virtud de los dos, que están con seguridad
en el cielo junto a Dios.
Al obispo de entonces le molestó, a lo que contestó:
Fueron muy juntos los dos, el uno del otro en pos
donde va siempre el que muere.....
pero no están junto a Dios, porque el obispo
no quiere.
El obispo puso el grito en el cielo, por lo que tuvo que cambiarlo:
Flotando sus almas van, por el eter debilmente,
sin saber que es lo que harán..., porque desgraciadamente
ni Dios sabe donde están.
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